** El misterio de las relaciones. Osho‏

              El misterio de las relaciones.

¡Nos hablarías acerca de nuestras parejas: esposas, maridos, amantes? Cuando debemos continuar con una pareja y cuando debemos abandonar una relacion porque ya no tiene más esperanza o es destructiva? Son nuestras relaciones influidas por vidas pasadas?
La relación es uno de los misterios; y dado que existe entre dos personas, depende de ambos. Allí donde dos personas se encuentran, un nuevo mundo es creado. Por el solo hecho de su encuentro, llega a la existencia un fenómeno nuevo que no ha existido antes. Y a través de ese nuevo fenómeno, ambas personas cambian y se transforman.
Sin relacionarte, eres una cosa; relacionado, inmediatamente te vuelves otra. Una cosa nueva ha sucedido, cuando una mujer se vuelve una amante ya no es la misma mujer, cuando un hombre se vuelve padre, ya no es el mismo hombre. Nace un niño, pero nos olvidamos completamente de una cosa: en el momento en que nace el niño, también nace la madre, esta no existía antes. Existía la mujer, pero no la madre. Y la madre es algo absolutamente nuevo.
La relación es creada por ti, pero entonces, a su turno, la relación TE crea. Dos personas se encuentran y eso significa que dos mundos se encuentran, no es algo simple sino muy complejo, lo más complejo que hay. Cada persona es un mundo en si mismo, un misterio complejo con un largo pasado y un futuro eterno.
Al principio solo se encuentran las periferias, pero si la relación crece en intimidad, se vuelve más profunda, entonces los centros empiezan a encontrarse más y más...eso se llama amor.
Cuando se encuentran las periferias, es un “conocido”, tocas a la persona desde afuera, justo desde el borde, eso es un conocido; muchas veces empiezas a llamar “amor” a tus conocidos, entonces estás en una falacia: ser un conocido no es amor. El amor es muy raro.
Encontrar a una persona en su centro es pasar tú mismo por una revolución, porque si quieres encontrar una persona en su centro, tendrás que permitir que esa persona llegue también a tu centro. Tendrás que volverte vulnerable, absolutamente vulnerable, abierto. Esto es riesgoso.
Permitir que alguien llegue a tu centro es riesgoso, peligroso, porque nunca sabes qué es lo que te hará esa persona, y una vez que todos tus secretos son conocidos, una vez que todo lo que ocultabas queda al descubierto, una vez que quedas completamente expuesto, nunca sabes lo que hará la otra persona. El miedo está allí, es por eso que nunca nos abrimos.
Somos sólo conocidos, y pensamos que el amor ha sucedido. Se encuentran las periferias y pensamos que nos hemos encontrado. NO eres tu periferia, realmente la periferia es el limite donde terminas, la cerca que hay alrededor tuyo, no eres tú, la periferia es el lugar donde tú terminas y el mundo comienza.
Hasta los maridos y mujeres que han estado viviendo juntos por muchos años, pueden ser solamente “conocidos”. Y pueden no haberse conocido realmente el uno al otro. Y cuanto más vives con alguien, más te olvidas de que los centros han permanecido desconocidos. Entonces, lo primero que hay que entender: no tomes a los conocidos por amor.
Puede que estés haciendo el amor, relacionado sexualmente, pero el sexo también es periférico. A no ser que los centros se encuentren, el sexo es solo el encuentro de dos cuerpos, y un encuentro de dos cuerpos no es TU encuentro. A través del sexo también sigues siendo solo un conocido, físicamente, corporalmente, pero solo un conocido. Puedes permitir que alguien entre en tu centro solo cuando no tienes miedo, cuando no eres temeroso. Por eso te digo que hay dos maneras de vivir: orientado hacia el miedo u orientado hacia el amor.
El modo de vivir orientado hacia el miedo nunca puede llevarte a una relación profunda. Permaneces con miedo, y no le puedes permitir al otro que penetre al centro mismo de tu ser...permites que el otro se acerque hasta cierto punto y luego la pared...y todo se detiene.
La persona orientada hacia el amor es la persona religiosa. La persona orientada hacia el amor es alguien que no tiene miedo del futuro, alguien que no tiene miedo del resultado y la consecuencia, alguien que vive aquí y ahora.
No te preocupes por los resultados, esa es la mente orientada hacia el miedo. No pienses en lo que sucederá a consecuencia de lo que hagas. Permanece aquí, nada más, y actúa totalmente. No calcules. Un hombre orientado hacia el miedo esta siempre calculando, planeando, haciendo arreglos, poniéndose a salvo. Toda su vida se pierde de esa manera.
He oído la historia de un viejo monje Zen. Estaba en su lecho de muerte. Había llegado el ultimo día y declaro que esa noche ya no estaría mas. Entonces empezaron a llegar los seguidores, los discípulos, los amigos.
Había muchos que lo amaban y todos empezaron a llegar. Se reunió gente de todas partes; uno de sus viejos discípulos, al oír que el Maestro estaba por morir, corrió hasta el mercado.
Alguien le preguntó: “El maestro esta muriendo en su cabaña, por qué vas al mercado?”.
El viejo discípulo dijo: “Sé que mi maestro adora un tipo especial de torta, así que voy a comprarle esa torta”.
Era difícil encontrar la torta porque ya no estaba de moda, pero para la noche se las arregló para encontrarla. Llegó corriendo con la torta. Y todos estaban preocupados: era como si el maestro estuviese esperando a alguien. Abría los ojos y miraba y cerraba los ojos de nuevo. Y cuando ese discípulo llego dijo: “Bueno, así que has llegado. Donde esta la torta?”.
El discípulo saco la torta...y estaba muy feliz de que el maestro hubiese preguntado por ella; muriendo, el maestro tomo la torta en sus manos, pero sus manos no temblaban; era muy viejo, pero sus manos no estaban temblando. Entonces alguien le preguntó: “Eres tan viejo y al borde de la muerte. Estás por dar el último aliento pero...tus manos no están temblando?.
El maestro dijo: “Nunca tiemblo, porque no tengo miedo. Mi cuerpo ha envejecido pero yo todavía soy joven y seguiré siendo joven aun cuando mi cuerpo se haya ido”.
Luego tomó un pedazo y empezó a masticar la torta, y entonces alguien le preguntó: “Cuál es tu último mensaje, Maestro? Pronto nos dejarás. Que es lo que quieres que recordemos?”.
El maestro sonrió y dijo: “Ah, esta torta es deliciosa!”
Este es un hombre que vive aquí y ahora: esta torta es deliciosa, hasta la muerte es irrelevante. El próximo momento no tiene ningún sentido...en este momento la torta es deliciosa.
Si puedes estar en este momento, este momento presente, esta plenitud, sólo entonces puedes amar. El amor es un raro florecimiento. Sólo a veces sucede. Millones y millones de personas viven en la falsa actitud de que son amantes. Creen que aman, pero eso es sólo su creencia.
El amor es un raro florecimiento y es raro porque puede suceder solamente cuando no hay miedo, nunca puede suceder antes. Eso significa que el amor puede sucederle solamente a una persona profundamente espiritual y religiosa. El sexo es posible para todos, los conocidos son posibles para todos, pero el amor no.
Cuando no tienes miedo, entonces no hay nada que ocultar, entonces puedes ser abierto, puedes retirar todas tus fronteras y puedes invitar a la otra persona a penetrar en ti hasta el centro mismo. Y recuerda, si permites que alguien penetre en ti profundamente, el te permitirá entrar en el, porque cuando permites a alguien que penetre en ti se crea una confianza; cuando tú no tienes miedo, el otro también se vuelve libre del miedo.
En tu amor, el miedo está siempre presente. El marido tiene miedo de la mujer, la mujer tiene miedo del marido. Los amantes siempre tienen miedo, entonces no es amor. Es solo un acuerdo entre dos personas temerosas que dependen el uno del otro, peleando, explotándose, manipulándose, controlándose, dominando, poseyendo...pero no es amor.
Si puedes permitir que el amor suceda, entonces no hay necesidad de la plegaria, no hay necesidad de meditaciones, no hay necesidad de ninguna iglesia, de ningún templo. Si puedes amar, puedes olvidarte completamente de Dios, porque a través del amor todo te habrá sucedido: la meditación, la plegaria, Dios, todo te habrá sucedido.
Eso es lo que Jesús quiere decir cuando anuncia: Dios es Amor. Pero el amor es difícil. Debes abandonar el miedo. Y lo extraño es que tienes tanto miedo y no tienes nada que perder.
Kabir ha dicho: “Miro a la gente. Tienen tanto miedo pero no puedo ver por qué....porque no tienen nada que perder. Son como alguien que está desnudo pero nunca va a tomar un baño al rio porque tiene miedo...donde secarán sus ropas? Estás en esa situación: desnudo, sin ropas, pero temiendo por las ropas.
Qué es lo que tienes que perder? Nada. Este cuerpo te lo quitará la muerte. Antes de que la muerte lo lleve, dáselo al amor. Todo lo que tengas te será quitado. Por qué no compartirlo antes de que te sea quitado? Ese es el unico modo de poder poseerlo. Si puedes compartir y dar, tú eres el amo. Te será quitado. No hay nada que puedas guardar para siempre. La muerte destruirá todo.
Entonces, si me vas siguiendo, la lucha es entre la muerte y el amor...su puedes dar no habrá muerte. Antes de que cualquier cosa te pueda ser quitada, ya la has dado, has hecho de ella un don.
Entonces no puede haber muerte. Para un amante no hay muerte, para un amante cada momento es una muerte, porque a cada momento algo le es arrebatado; el cuerpo está desapareciendo, lo está perdiendo a cada momento. Y luego vendrá la muerte y todo será aniquilado.
Cual es el miedo? Por qué tienes tanto miedo? Aun si se sabe todo de ti y eres como un libro abierto, cual es el miedo? Como puede eso dañarte? Son solamente concepciones equivocadas, condiciona-mientos dados por la sociedad...que tienes que ocultar, que tienes que protegerte, que tienes que estar constantemente en ánimo de pelea, que todos son enemigos.
Nadie está contra ti! Aun si sientes que alguien está contra tuyo, tampoco está en contra tuyo...porque todos se preocupan solo de sí mismos, no de ti; no hay nada que temer.
Medita sobre esto y permite entonces que el otro entre en ti, invítalo a entrar en ti. No pongas barreras en ningún lado, vuélvete un pasaje siempre abierto, sin llaves, sin puertas en ti, sin puertas cerradas. Entonces el amor es posible.
Cuando dos centros se encuentran entonces hay amor. Y el amor es un fenómeno alquímico: tal como cuando el hidrógeno y el oxígeno se encuentran y una cosa nueva, el agua, es creada. Puedes tener oxígeno, puedes tener hidrógeno, pero si tienes sed no te servirán de nada. Puedes tener todo el oxigeno y todo el hidrógeno que quieras pero la sed no se te irá.
Cuando dos centros se encuentran una cosa nueva es creada. Esa cosa nueva es el amor, es como agua. La sed de muchas, muchas vidas es satisfecha. De pronto estás plenamente contento. Ese es el signo visible del amor: te vuelves dichoso, como si lo hubieses logrado todo. Ahora no hay nada que lograr: has llegado a la meta. No hay más meta, el destino está cumplido. La semilla se ha tornado flor... ha legado a un total florecimiento.
Una dicha profunda es el signo visible del amor. Cuando una persona está en amor, está profundamente contenta. El amor no puede ser visto, pero la dicha, la profunda satisfacción alrededor de ´´el... su mismo aliento, cada uno de sus movimientos, su ser mismo...un contento.
Puede que te sorprendas cuando te digo que el amor hace que no tengas deseos, pero es así porque el deseo es descontento. Deseas porque no tienes. Deseas porque piensas que algo te dará dicha. El deseo surge del descontento. Donde hay amor, y dos centros se han encontrado y se han disuelto y se han fundido, una nueva cualidad alquímica ha surgido, allí hay dicha.
Es como si toda la existencia se hubiese detenido, no hay movimiento. Entonces el momento presente es el único momento, y entonces puede decir: “Ah, esta torta es deliciosa!” Para un hombre que está en amor ni siquiera la muerte significa nada.
Entonces te digo que el amor te hará libre de deseos. Sé valiente, abandona los miedos, sé abierto. Permite que algún centro encuentre el centro dentro de ti. A través de esto, nacerá algo NUEVO. Una nueva cualidad de ser será creada. Esta cualidad de ser dice: esto es Dios. Dios no es un argumento, es una plenitud, una sensación de plenitud. Podrás observar que cada vez que estás descontento quieres negar a Dios. Toda vez que estás insatisfecho, todo tu ser quiere decir: no ha Dios.
El ateísmo no surge de la lógica sino del descontento. Puedes racionalizarlo: eso es otra cosa. Puede que no digas que eres una ateo porque estas descontento. Puede que digas: No hay Dios, y tengo pruebas. Pero eso no es la verdad del asunto. Si estás satisfecho de pronto todo tu ser dice: HAY Dios. Lo sientes repentinamente. Toda la existencia se vuelve divina. Si el amor está allí, por primera vez estarás realmente sintiendo que la existencia es divina y que todo es una bendición. Pero hay que hacer mucho antes de que esto pueda suceder. Tienes que destruir todo lo que crea barrearas en ti.
Haz del amor un sadhana, una disciplina interna. No permitas que sea una cosa frívola. No permitas que sea solo una ocupación de la mente. No permitas que sea sólo una satisfacción del cuerpo. Haz de él una búsqueda interna y toma al otro como una ayuda, como un amigo.
Si has escuchado algo del Tantra, sabrás que el Tranta dice: si puedes encontrar un consorte, un amigo, una mujer o un hombre, que esté listo para moverse contigo hacia el centro interior, que esté listo para moverse contigo hasta la cumbre más alta de la relación, entonces esa relación se volverá meditativa. Entonces, a través de esa relación alcanzarás la relación suprema. Entonces el otro se vuelve sólo una puerta.
Deja que te explique: si amas a una persona, más y más, primero desparece la periferia de la persona, la forma de la persona desaparece. Te pone más y más en contacto con lo sin forma, lo interno. La forma se vuelve más y más vaga, y desaparece. Y si vas aun más profundo, hasta esta individualidad sin forma empieza a desaparecer y a fundirse. Entonces se abre el más allá. Entonces ese individuo particular fue solamente una puerta, una apertura, a través de tu amante encontraste lo divino.
Necesitamos rituales religiosos porque no podemos amar. Son sustitutos, y muy pobres. Meera no necesita ir a ningún templo, toda la existencia es su templo. Puede bailar frente a un árbol y el árbol se vuelve Krishna. Puede cantar para un pájaro y el pájaro se vuelve Krishna. El amado se revela.
Pero el primer vislumbre vendrá siempre a través de un individuo. Es difícil estar en contacto con lo universal. Es tan grande, tan vasto, tan sin principio ni fin...por dónde empezar? Por donde entrar? El individuo es la puerta. Enamórate.
Y no hagas de ello una pelea. Haz de ello un profundo permiso para el otro, una invitación. Permite que el otro penetre en ti sin ninguna condición, y de pronto el otro desaparece y Dios está allí. Si tu amante o tu amado no puede volverse divino, entonces nada en este mundo podrá volverse divino.
Pero nos seguimos engañando, pensamos que amamos. Y si piensas que amas no hay ninguna posibilidad de que el amor suceda. Porque si esto es amor, entonces todo está cerrado. Haz nuevos esfuerzos. Trata de encontrar en el otro el ser real que está oculto. No des por sentado a nadie. Cada individuo es un misterio, tal que si sigues adentrándote en el más y más, es infinito...pero te aburres del otro porque estás solo en la periferia y siempre en la periferia...
Ahora no hay aventura porque das al otro por sentado. El otro se ha vuelto una cosa, un mueble. El otro no es más un misterio que hay que buscar, el otro ya no es nuevo.
Osho
El Amor